Estás en: Caribe > Turismo > > Martinica, naturaleza y relax

Martinica, naturaleza y relax


Ubicada en el Mar Caribe, Martinica es una parte de Francia insertada en el trópico, con el Monte Pelee en lo alto como un eterno custodio,  sus hermosos paisajes fascinan a quienes la visitan.

Una gran área de la isla se encuentra totalmente urbanizada y el resto son bosques y tierras afectadas al cultivo de pinas, caña de azúcar y plátanos.

Existen pintorescos pueblos de pescadores, playas semi desiertas y cientos de senderos naturales por las montañas. La parte norte es ideal para el escalamiento y la práctica de senderismo.

El punto principal donde se arriba a la isla es su capital Fort-de France, con bonitas construcciones de arquitectura típica francesa, calles estrechas, bellos parques y edificios que fueran levantados en el siglo XIX, muchos de ellos convertidos en cafeterías y tiendas.

También, es interesante para ver  la Biblioteca Schoelcher, edificio de cúpula bizantina que fuera diseñada por Henri dic, al igual que la Catedral de Saint Louis.

Un edificio singular es el Palacio de Justicia edificado en 1906 que recrea a la perfección una estación de trenes francesa, el Acuario Martinica y el Museo de Arqueología.

Muchos turistas luego de hacer una recorrida por Fort-de-France siguen viaje a Saint Pierre, segunda isla en tamaño, con sitios espectaculares para quienes gustan de practicar buceo.

Saint-Pierre es otra de la poblaciones interesantes para conocer, en otra época se la llamó el Pequeño París de las Antillas. Fue en la antigüedad la capital de Martinica, en 1902 destruida casi en su totalidad por la erupción de un volcán de la zona fue reconstruida por sus pobladores. Numerosas muestras de objetos que sufrieron los efectos de la erupción en esa época se encuentran expuestos en el Museo Vulcanológico.

Al sur de Saint Pierre se encuentra Anse Turín, una playa de arena de tono grisáceo donde se funciona el Museo Paul Gauguin, pintor impresionista del que se exponen reproducciones de sus cuadros diseñados en las playas de Martinica durante los cinco años en que el artista vivió en la isla.

La culinaria de Martinica resulta un ensamble perfecto entre la cocina francesa y la criolla, recomendable para degustar en alguno de los restaurantes de la zona sur, al tiempo que pueden realizarse compras en las variadas tiendas que allí se encuentran y aprovechar para disfrutar de las playas bonitas y el mar tranquilo del lugar.

Foto: Fuente Ser Turista

Volver a Turismo.
Buscador de el Caribe
Boletín